lunes, 22 de noviembre de 2010

Culpabilidad y responsabilidad


Por desgracia los acontecimientos obligan a centrar el debate en la situación que se vive en el Sahara, donde la población civil está sufriendo una durísima, injusta y sangrienta represión por parte de Marruecos sin que, por el momento, la respuesta del Gobierno español haya sido la adecuada. Nos encontramos, por tanto, ante un doble mensaje: el de la culpabilidad y el de la responsabilidad.

Por supuesto que la culpa de la situación que se vive en el Sahara es íntegra y absolutamente del reino de Marruecos, que ha optado por la vía de la represión actuando con absoluta impunidad para solucionar un conflicto que no es tal. Estamos hartos de ver a diario situaciones similares en oras partes del planeta. La opresión del “más fuerte” y la renuncia a la vía del diálogo para encauzar cuestiones puntuales que acaban enquistándose y afectando al orden internacional.

Pero tampoco debemos olvidarnos de la responsabilidad que sobre esa zona en concreto tiene el Gobierno de nuestro país, empeñado como está en mirar hacia otro lado, atrapado en una encrucijada y con un doble lenguaje. La ambigüedad no es buena en ningún tipo de decisión, pero menos aún cuando estamos hablando de la vida de personas inocentes.

Se hace por tanto necesario que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y las autoridades de la Unión Europea (UE) den una respuesta inmediata para frenar la catástrofe humanitaria que las autoridades de Marruecos están provocando sobre el indefenso pueblo saharaui. No podemos consentir que Marruecos haya efectuado una acción invasora para desmantelar el “Campamento de la Dignidad”. No lo vamos a permitir.

Desde Izquierda Unida hacemos un llamamiento a la sociedad civil a movilizarse y reaccionar de inmediato frente a estos atropellos. No se puede dejar a su suerte al pueblo saharaui. Es de agradecer la excepcional respuesta que hemos tenido hasta el momento y la multitudinaria manifestación despasado sábado, donde nos lanzamos a la calle junto a ciudadanos y ciudadanas que exigen una respuesta inmediata y necesaria.

Estamos ante un claro ejemplo de boicot y bloqueo ante la opción de avanzar en las conversaciones para conseguir la autodeterminación del Sahara, que Marruecos quiere impedir a toda costa. Ahora bien, de seguir en esta línea de agresión militar no podemos aventurar que el diálogo por el que han apostado los saharauis siga siendo su principal apuesta. Advertidos estamos.

Sólo me queda añadir que tanto el Gobierno español como la Unión Europea están demostrando, con su inacción, ser cómplices de una violación flagrante de lo derechos humanos y eso es algo que desde nuestras posiciones políticas no debemos consentir. Sabemos que la inmensa mayoría de los españoles no está de acuerdo con esa forma de hacer política.

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